Columna de opinión.
Es común escuchar diagnósticos sobre la situación del sector agropecuario basados en percepciones más que en datos. El problema no es la falta de interés en mejorar, sino la falta de sistemas de medición robustos que permitan comparar regiones, ciclos productivos y años.
Invertir en información confiable —desde censos hasta plataformas de trazabilidad— no es un gasto administrativo: es la base para que cualquier política pública o gremial tenga sentido.