Columna de opinión.
Durante mucho tiempo se habló de sostenibilidad ganadera como un tema exclusivamente ambiental, casi ajeno a la rentabilidad del negocio. Hoy la evidencia muestra lo contrario: los predios que adoptan rotación de potreros, mejoramiento de pasturas y manejo eficiente del agua no solo reducen su huella ambiental, también mejoran sus indicadores productivos.
El reto para el sector no es convencer a los productores de que el cambio climático existe, sino demostrarles con cifras que estas prácticas se traducen en más kilos de carne o litros de leche por hectárea. Ese, y no otro, es el argumento que realmente mueve la adopción de tecnología en el campo.