Detrás de la historia del Dispensario Médico Nivel I de Corozal, DMCOR, hay mucho más que una infraestructura de sanidad militar. Hay décadas de servicio, generaciones de hombres y mujeres que han encontrado allí atención para ellos y sus familias, y un compromiso institucional que hoy continúa mejorando bajo el liderazgo del Capitán de Fragata Gabriel Villar Salinas, director del dispensario, quien mantiene viva la misión de garantizar salud, bienestar y atención médica a los usuarios del sistema de Sanidad Naval.

CF.Odontologo Gabriel Villara Salinas, Director DMCOR
Ubicado dentro del cantón militar de la Primera Brigada de Infantería de Marina, en Corozal, Sucre, el dispensario hace parte de la historia de la presencia de la Armada Nacional en el Caribe colombiano. Su existencia está estrechamente vinculada al desarrollo de esta unidad militar, cuya trayectoria se remonta a la reorganización de las unidades de Infantería de Marina y a la creación de la Brigada de Infantería de Marina No. 1 en 1984. Desde entonces, el componente de sanidad ha cumplido una misión silenciosa pero indispensable: cuidar a quienes tienen la responsabilidad de servir y proteger a la Nación.
Hoy, esa misión adquiere un rostro y un liderazgo particular. Al frente del DMCOR, el Capitán de Fragata Gabriel Villar Salinas representa la continuidad de un servicio que no se limita a atender una consulta médica. Su labor está relacionada con mantener funcionando una pieza fundamental del bienestar del personal activo, retirado, pensionado, veterano y de sus beneficiarios.

“Bendecido y al tope” es una expresión que resume el espíritu con el que se proyecta actualmente el dispensario: con gratitud por la misión recibida, pero también con el compromiso de llevar al máximo las capacidades disponibles para atender a quienes llegan buscando una solución a sus necesidades de salud. El DMCOR constituye para muchos usuarios la primera puerta de entrada al Subsistema de Salud de las Fuerzas Militares. Allí se desarrollan actividades de promoción y prevención, valoración médica, seguimiento y atención primaria, al tiempo que se articula la remisión de los pacientes que requieren servicios de mayor complejidad. Pero su verdadera dimensión se comprende cuando se observa su capacidad de articular esfuerzos con otras instituciones de la Sanidad Naval. Un ejemplo fue la jornada desarrollada en Corozal en febrero de 2024, cuando el Hospital Naval de Cartagena, con el apoyo de diferentes unidades de la Armada, llevó servicios especializados a los usuarios del dispensario. Más de 200 personas fueron atendidas en una jornada que acercó especialidades y servicios de salud a la comunidad militar de la región.
El Dispensario Médico Naval de Corozal, una institución al servicio de quienes sirven y sirvieron a Colombia
Esa capacidad de servir y articular esfuerzos demuestra que el DMCOR no está aislado. Forma parte de una red cuyo propósito fundamental es que la atención llegue oportunamente a quienes la necesitan.
Para los militares activos, significa contar con un respaldo esencial para preservar su bienestar y sus condiciones de servicio. Para los retirados, pensionados y veteranos, significa mantener un vínculo tangible con la institución a la que dedicaron años de sus vidas. Y para sus familias, representa la tranquilidad de contar con un sistema de atención que reconoce también sus necesidades. Por eso, hablar del Dispensario Médico Naval de Corozal es hablar de historia, pero también de presente y de futuro. Es reconocer el trabajo cotidiano de médicos, enfermeros, personal asistencial, administrativo y de todos aquellos que hacen posible que una consulta, un tratamiento, una remisión o una jornada de salud se conviertan en una respuesta concreta para un usuario. Y es también reconocer el liderazgo de quienes tienen hoy la responsabilidad de mantener ese servicio en marcha. El Capitán de Fragata Gabriel Villar Salinas ha asumido ese desafío desde la dirección del DMCOR, en una labor que exige organización, compromiso, capacidad de gestión y, sobre todo, una clara vocación de servicio. Porque detrás de cada historia clínica hay una persona. Detrás de cada paciente hay una familia. Y detrás de cada militar retirado o veterano existe una historia de servicio a Colombia que merece ser reconocida.
El Dispensario Médico Nivel I de Corozal es, en definitiva, mucho más que un establecimiento de salud. Es parte de la memoria institucional de la Armada Nacional, un punto de encuentro entre quienes actualmente portan el uniforme y quienes ya cumplieron su ciclo activo, y una expresión concreta del compromiso de la Fuerza con su talento humano.
DMCOR sigue adelante: con historia, con servicio y con compromiso. Y bajo el liderazgo de su director, con una consigna que refleja su espíritu: “Bendecido y al tope”.
Por Silverio Jose Herrera Caraballo