El presidente anunció el relevo en su cuenta de X, pero no explicó las razones de la salida. El ministro de Justicia, Iván Cancino, asumirá temporalmente las funciones de la cartera mientras Ordóñez se posesiona.
El presidente Abelardo De la Espriella anunció la salida de Rodrigo Lara Restrepo del Ministerio del Interior y designó en su reemplazo al exprocurador Alejandro Ordóñez Maldonado. El mensaje fue publicado en redes sociales la noche del martes 20 de octubre. De la Espriella agradeció a Lara por su servicio y dio la bienvenida a Ordóñez, pero no precisó los motivos del relevo. Mientras se formaliza la posesión del nuevo ministro, Iván Cancino, titular de Justicia, quedará encargado de la cartera.
Lara permaneció cerca de dos meses en el cargo. Su salida ocurre días después de que presentara ante el Congreso dos proyectos centrales del Gobierno: una propuesta de sometimiento a la justicia para grupos criminales y una reforma sobre transparencia legislativa y regulación del cabildeo. También tuvo un papel visible en la interlocución con el Legislativo, una función clave del Ministerio del Interior
El relevo es abrupto, pero la información disponible no permite concluir que Lara haya salido por bajo desempeño. El Gobierno no ha ofrecido una explicación pública sobre la decisión. La pregunta inmediata es política: qué cambió en la evaluación presidencial de una cartera que tiene a su cargo la relación con el Congreso, las regiones y los asuntos de orden público.
Ordóñez llega con una trayectoria de alto perfil y fuertes controversias. Fue procurador general entre 2009 y 2016 y tomó la decisión de destituir e inhabilitar al entonces alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, en un caso que tuvo repercusiones políticas y judiciales. Además, el Consejo de Estado anuló su reelección como procurador al concluir que se había desconocido la prohibición constitucional sobre nombramientos de familiares de quienes participaron en su postulación.
La llegada de Ordóñez marca una señal de mayor peso para el sector conservador en el gabinete. Su gestión deberá medirse por resultados concretos: construir mayorías legislativas, conducir el diálogo con las regiones y responder por la política de orden público. Por ahora, el cambio deja una incógnita central: el presidente anunció quién se va y quién llega, pero no explicó por qué.