La leche cruda puede contener microorganismos que representan un riesgo para la salud si no se somete a un proceso térmico adecuado. La pasteurización elimina estos patógenos sin afectar de forma significativa el valor nutricional del producto.
Por eso las autoridades sanitarias insisten en el consumo de leche pasteurizada o correctamente hervida, especialmente en poblaciones vulnerables como niños, adultos mayores y mujeres embarazadas.