La carne roja suele estar en el centro de debates nutricionales, pero la evidencia disponible sugiere que el problema rara vez es el alimento en sí, sino la cantidad y la frecuencia de consumo, así como el tipo de corte elegido.
Los cortes magros, preparados con métodos de cocción saludables, pueden aportar proteína de alta calidad, hierro y vitamina B12 dentro de una dieta variada y equilibrada.