La seguridad del gremio ganadero no se construye únicamente con patrullajes, puestos de control o presencia de la Fuerza Pública. También se construye con algo tan sencillo y poderoso como la información oportuna.
Lo ocurrido en la noche del 25 de septiembre en la región de San Luis y Sabanalarga corregimientos de Sampués via a ceja grande, fue una demostración concreta de que la estrategia de Seguridad y Apoyo al Gremio Ganadero (SAGG) puede funcionar cuando existe confianza, comunicación y compromiso entre los productores y las autoridades.

Pasadas las 8:00 de la noche, un ganadero de la región advirtió un movimiento que consideró atípico: el tránsito de un vehículo tipo tractocamión por una zona donde, de acuerdo con la reglamentación departamental socializada por la Gobernación de Sucre, a través de la Secretaría del Interior y seguridad ciudadana, ( Decreto 0937 de octubre del 2025 mediante el cual se adoptan medidas de orden público y se regula el horario de circulación de semovientes en el departamento de sucre en concordancia en concordancia al Decreto 1145 del 31 de diciembre del 2025 mediante el cual se establece una excepción a la restricción horaria para la movilización de semovientes en el marco del fenómeno de la trashumancia y se dictan otras disposiciones ), existen restricciones para el transporte de semovientes en determinados horarios.
El ganadero no se quedó indiferente. Informó. Y esa decisión activó inmediatamente una cadena de comunicación que permitió a las autoridades verificar la situación.
Desde la coordinación de la estrategia SAGG (seguridad y apoyo al gremio ganadero) se estableció contacto con la estación de Policía de Sampués, el comandante de Carabineros y Protección Ambiental de Sucre y el comandante operativo de la Policía del departamento de Sucre quienes con la información recibida dispusieron el correspondiente procedimiento sobre la vía y se logró interceptar el vehículo.

Aquí está el verdadero valor de la estrategia: la información salió del territorio, fue entregada oportunamente y llegó a quienes constitucional y legalmente tienen la responsabilidad de verificar los hechos. Los uniformados solicitaron la documentación correspondiente, revisaron la procedencia y origen de los semovientes y adelantaron las verificaciones respectivas. Durante el procedimiento se encontraron inconsistencias que hicieron necesario establecer comunicación con quien figuraba como propietario del ganado. El vehículo no continuó su recorrido hasta que se logró verificar la documentación requerida.
Es importante entender lo ocurrido en su verdadera dimensión. Esto no significa obstaculizar la actividad ganadera, ni retrasar deliberadamente el transporte de animales, ni desconocer el trabajo de quienes viven de esta actividad. Por el contrario: verificar es proteger. Cada semoviente que transita por las carreteras de Sucre debe poder demostrar su origen y procedencia dentro del marco de la ley. Esa trazabilidad no es un capricho burocrático; constituye una herramienta fundamental para combatir delitos como el abigeato, el carneo, el hurto de ganado y la comercialización irregular de animales. Y precisamente por eso resulta fundamental que los ganaderos comprendan que informar no significa acusar. Informar significa alertar. La autoridad es la encargada de investigar, verificar y determinar qué ocurrió.
Este caso deja una enseñanza poderosa: cuando el ganadero observa, informa y confía; cuando la coordinación recibe y transmite oportunamente; y cuando la Policía actúa dentro de sus competencias, la estrategia se convierte en una verdadera red de protección para el gremio. Porque, aunque algunos digan que es un disco rayado: “la seguridad no tiene dueño y es compromiso de todos”
La estrategia SAGG, no pretende sustituir a las autoridades. Su propósito es fortalecer el enlace entre quienes conocen el territorio y quienes tienen la responsabilidad institucional de garantizar la seguridad. Lo ocurrido en Sampués demuestra que esa articulación sí puede producir resultados. El llamado es a mantener la comunicación, actuar con responsabilidad y no ser indiferentes ante movimientos que puedan resultar sospechosos o contrarios a la reglamentación vigente.
Porque la seguridad ganadera también comienza con una llamada. Y cuando esa llamada llega a tiempo, puede marcar la diferencia.