Andrés Urbano Hoyos, de 35 años, fue asesinado mientras se encontraba de permiso visitando a sus familiares. El militar llevaba cerca de 17 años de servicio en el Ejército Nacional. Autoridades investigan las circunstancias del crimen.

Consternación causa en el municipio de Patía, Cauca, el asesinato del soldado profesional Andrés Urbano Hoyos, de 35 años, quien fue ultimado en el centro del Valle del Cauca mientras se encontraba de permiso y visitaba a sus familiares. De acuerdo con información conocida por medios de comunicación de la región, Urbano Hoyos era oriundo de El Bordo, Patía, y llevaba aproximadamente 17 años de servicio en el Ejército Nacional. Durante su periodo de descanso se encontraba en el corregimiento de Ceilán, zona rural del municipio de BugalagrandeSegún las versiones preliminares conocidas hasta ahora, el uniformado estuvo durante la noche del sábado 26 de septiembre en un establecimiento nocturno de Ceilán, donde compartía con amigos y permanecía vestido de civil. La información recopilada señala que, posteriormente, varios hombres habrían llegado al lugar y presuntamente sacaron al militar por la fuerza. Desde ese momento se perdió el rastro del uniformado. Horas después, su cuerpo fue localizado sin vida en una zona rural y montañosa del centro del Valle del Cauca. Las primeras versiones indican que habría sido atacado con arma de fuego.
El crimen fue confirmado públicamente este martes 29 de septiembre por el presidente de la República, Abelardo De La Espriella, quien lamentó el asesinato del soldado profesional Andrés Urbano Hoyos y ubicó el hecho en Sevilla, Valle del Cauca. El mandatario también informó sobre la muerte de otro militar durante combates en Argelia, Cauca, y señaló que fueron impartidas instrucciones para mantener las operaciones contra las estructuras armadas responsables. La referencia oficial a Sevilla contrasta con los primeros reportes periodísticos, que sitúan el hallazgo y parte de los hechos en el área rural de Bugalagrande, particularmente en sectores relacionados con Ceilán. Esta diferencia forma parte de los aspectos geográficos que deberán quedar establecidos en la investigación oficial. Hasta el momento no se ha establecido públicamente el móvil del homicidio ni la identidad de los responsables. Tampoco existe confirmación oficial que permita atribuir el crimen a una estructura armada específica.
La investigación deberá establecer qué ocurrió desde el momento en que el militar salió del establecimiento nocturno, quiénes participaron en su traslado y posterior asesinato, y si su condición de integrante activo del Ejército tuvo alguna relación con el ataque. La muerte de Urbano Hoyos se produce en un contexto de operaciones militares contra diferentes estructuras armadas en el suroccidente del país. Sin embargo, cualquier vínculo entre esas organizaciones y este homicidio deberá ser determinado por las autoridades judiciales y militares. Familiares y allegados lamentan la muerte del uniformado, quien, según información difundida por personas cercanas, era padre de dos hijos y permanecía vinculado al servicio militar después de casi dos décadas de trayectoria.
La Fiscalía General de la Nación, junto con las autoridades competentes, adelanta las investigaciones destinadas a esclarecer el homicidio e identificar a los responsables. Se espera igualmente información oficial del Ejército Nacional sobre la situación y las circunstancias en las que murió el soldado profesional.
Por Silverio Jose Herrera Caraballo