Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió Panamá este viernes 9 de octubre y activó evacuaciones preventivas en distintas zonas del país. El movimiento tuvo su epicentro cerca de Pitaloza Arriba, en la provincia de Herrera, y se sintió en la capital y en regiones del centro panameño. Las autoridades reportaban daños en varias edificaciones y adelantaban inspecciones para determinar el alcance de las afectaciones. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ubicó el sismo a unos 10 kilómetros al suroeste de Pitaloza Arriba y a una profundidad aproximada de 10 kilómetros. La entidad ajustó la magnitud durante las primeras horas: pasó de una estimación inicial de 8,0 a 7,6 y luego a 7,7. El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá reportó una magnitud de 7,2, una diferencia que refleja mediciones y revisiones distintas entre organismos.
El director general del Cuerpo de Bomberos de Panamá, coronel Víctor Raúl Álvarez Villalobos, afirmó en entrevista con Meridiano Blu que fue “el sismo más fuerte que hemos sentido aquí en la ciudad de Panamá” en los últimos 20 años. Su declaración se refiere a lo percibido en la capital y no establece un récord para todo el territorio nacional. La península de Azuero y las provincias de Veraguas, Coclé, Herrera y Los Santos estuvieron entre las áreas donde el movimiento se sintió con mayor intensidad. En la ciudad de Penonomé, en Coclé, se reportaron daños en estructuras, entre ellas una iglesia, un hotel y el edificio de la Gobernación, según los primeros balances difundidos por medios locales. En la capital, residentes salieron a las calles mientras se revisaban edificios. Hospitales, centros educativos y otras instalaciones fueron evacuados como medida preventiva. Bomberos y equipos de emergencia inspeccionaban inmuebles para identificar daños y establecer si era seguro volver a ocuparlos. El balance citado por Álvarez era preliminar: hasta el momento de la entrevista no tenía información confirmada sobre víctimas mortales. Las autoridades no habían cerrado las verificaciones en las zonas afectadas, por lo que el reporte podía cambiar.
El coronel pidió a la población seguir las instrucciones de los organismos de socorro, alejarse de estructuras que pudieran representar peligro y permanecer en espacios abiertos durante las evacuaciones. También recomendó mantenerse lejos de tendidos eléctricos y permitir que los equipos de respuesta trabajaran sin obstáculos. El movimiento se produjo el mismo día en que los bomberos realizaban ejercicios internos de evacuación, como parte de la preparación para un simulacro nacional previsto para el martes siguiente. Álvarez señaló que esos entrenamientos ayudaron a poner a prueba los procedimientos de respuesta en las estaciones. Las autoridades continuaban evaluando los daños y las condiciones de seguridad de las edificaciones. Por tratarse de un balance en desarrollo, las cifras de afectaciones y víctimas debían confirmarse con los reportes oficiales posteriores.