

El balance final reportado por las autoridades fue de 72 capturados: 42 en flagrancia y 30 mediante orden judicial. Se realizaron 50 diligencias de allanamiento y registro y se incautaron 17 armas de fuego, una granada y estupefacientes. Es un resultado de gran magnitud para la ciudad y una señal de que el Estado puede coordinar sus instituciones y actuar contra organizaciones que pretenden imponer su ley en los barrios. Entre los detenidos están alias Keko y alias Ñoño, señalados por las autoridades de presuntos vínculos con estructuras criminales. Keko había quedado en el centro de la conversación pública después de que circulara un audio en el que decía que “no comía de Tigre ni de gato”. Cuando el presidente lo encaró tras su captura, intentó explicar que lo había dicho “por joder” y aseguró estar “firme por la patria”. La escena se volvió viral, pero el mensaje de fondo trasciende el cruce de frases: desafiar al Estado no puede convertirse en una licencia para intimidar a la ciudadanía.

De la Espriella le respondió: “Bienvenido a la patria, milagro; así es que se doma a un bandido”. La contundencia de la frase conecta con el cansancio de quienes han vivido bajo amenazas y cobros extorsivos. Sin embargo, la verdadera prueba de autoridad no estará en un video ni en una frase: estará en sostener la presencia estatal, proteger a los ciudadanos y conseguir que las investigaciones lleguen ante los jueces con pruebas sólidas. Por eso, respaldar a la Fuerza Pública también significa exigir que las capturas se traduzcan en procesos bien sustentados y condenas cuando corresponda. Los detenidos son presuntos responsables; su situación debe resolverse con debido proceso. La firmeza del Estado gana legitimidad cuando actúa con decisión y dentro de la ley. . Por Silverio Jose Herrera CaraballoHay quienes cuestionan la gestión presidencial incluso ante una operación de esta escala. La crítica es parte de la democracia; lo que no debería ser discutible es el derecho de los barranquilleros a vivir sin miedo. Las disputas entre grupos como Los Pepes, Los Costeños y Los del Freseo han generado alertas por homicidios, amenazas y control territorial. En ese contexto, actuar era necesario. La Defensoría del Pueblo había advertido sobre la violencia urbana y las disputas criminales en Barranquilla y su área metropolitana.

La operación Blindaje 360 marca un golpe importante, no el final del problema. El Tigre mordió con un despliegue de fuerza pública; ahora el Gobierno debe demostrar que puede mantener la presión sobre las organizaciones criminales y devolverles a los barrios algo más duradero que la tranquilidad de una mañana: la seguridad de que la ley seguirá presente mañana también.