La uniformada, de apenas 20 años, falleció tras recibir un disparo en la cabeza durante un procedimiento policial. El caso enluta a Montería y a la Policía Nacional. La búsqueda de los responsables continúa.
La violencia apagó la vida de María José Recuero Suárez, una joven patrullera oriunda de Montería que murió el sábado 24 de octubre en Cali, después de luchar por su vida en una unidad de cuidados intensivos. Tenía 20 años y llevaba aproximadamente un año en la Policía Nacional. Su muerte ocurrió luego de un intercambio de disparos registrado el viernes 23 de octubre en el barrio Industrial, cuando uniformados intervinieron ante un presunto intento de hurto contra un policía que se encontraba de permiso. Varios hombres habrían intentado robarle la motocicleta y sus pertenencias. En medio del procedimiento, María José recibió un disparo en la cabeza. Otros dos policías resultaron heridos y uno de los presuntos delincuentes murió durante el enfrentamiento. La gravedad de las lesiones obligó a trasladar a la patrullera a un centro asistencial, donde permaneció bajo atención médica hasta su fallecimiento.

Una familia de Montería enfrenta una pérdida irreparable. La noticia golpeó a sus familiares, compañeros y a la comunidad cordobesa. La joven había salido de su tierra para cumplir su vocación de servicio en Cali. Hoy, su familia enfrenta el dolor de despedirla mientras las autoridades avanzan en la investigación. El caso también provocó mensajes de solidaridad y exigencias de justicia. El director de la Policía Nacional expresó su compromiso de trabajar para que los responsables del homicidio respondan ante la ley. La Personería de Cali pidió una investigación rigurosa que permita esclarecer lo sucedido e identificar a todos los implicados. En un mensaje compartido sobre el acompañamiento a la familia, el mandatario Abelardo de la Espriella manifestó sus condolencias y prometió respaldo a los seres queridos de la uniformada. Aseguró que no los dejará solos y que buscará que el crimen no quede impune.

La exigencia es clara: que el crimen no quede impune. La Policía adelanta labores de investigación para identificar y capturar a los demás involucrados. El desafío es reconstruir con precisión el intercambio de disparos, establecer la participación de cada sospechoso y llevar ante la justicia a quienes resulten responsables. La muerte de María José deja una pregunta urgente sobre la seguridad de quienes enfrentan la criminalidad en las calles, pero también una obligación institucional: que las investigaciones produzcan resultados y que el proceso judicial avance con pruebas y responsabilidades claras.
María José Recuero Suárez tenía 20 años. Su vida terminó mientras cumplía una labor de servicio. Su familia merece verdad, acompañamiento y justicia; y la sociedad, respuestas concretas frente a la violencia que le arrebató a una joven policía su futuro.