Vuelve y juega el debate por el cultivo del arroz en el país. Yo he venido escribiendo sistemáticamente sobre la problemática del mismo; la conozco y la he vívido porque en el 2020 y 2021, en plena pandemia, se presento la que podría llamar una “tormenta perfecta ” que sin la intervención del Ministerio de Agricultura habría traído consecuencias nefastas para el arroz. En resumen, disminución del consumo, sobreoferta y contrabando enfrentamos y logramos solucionar con relativo éxito.
El Domingo pasado, el Ministro Dangond en Urumita en La Guajira, en un evento con alcaldes de ese Departamento recomendo la posibilidad de reemplazar el arroz por marañon, entre algunos cultivos con posibilidades. Obedece esa recomendación a los resultados negativos que han tenido los arroceros de esa región en las últimas cinco cosechas; entre otras cosas por la falta de apoyo del anterior gobierno. El les decía que: “no siembren más arroz”; expresión que fue sacada de contexto y que han utilizado los enemigos del gobierno del Gobierno del Presidente De la Espriella para generar desinformación en la opinión pública. Para cerrar el capítulo las declaraciones del Ministro Dangond se circunscriben a la realidad de La Guajira y el César. Marañon sí como un proyecto que puede consolidarse al estilo de la siembra de palma de aceite en el distrito de riego de Marialabaja iniciada a finales de los años noventa.
Más allá de la polémica y el “show ” que algunos han querido montar hay que insistir en algunos aspectos de la problemática del cultivo que deben mirarse detalladamente. En los últimos años, bajo la mirada de espectador del Gobierno Petro el contrabando del producto desde el Ecuador hizo de las suyas. Cuando ocupé el Viceministerio de Asuntos Agropecuarios logré desmontar un cartel en la frontera entre Ipiales y Tulcan; vimos que con el manifiesto de importación de arroz para una mula nos metían cinco mulas “gemeliadas”. Cómo lo solucionamos? En un diálogo franco con el gobierno de Ecuador logramos que un 90 % del arroz importado llegará a nuestro país por el Puerto de Buenaventura. Esa medida incluso redujo de manera importante la importación pues por costos ya no era económicamente rentable. En ese diálogo participo el hoy Vicepresidente José Manuel Restrepo.
Los arroceros son particularmente sensibles a los resultados de cada cosecha y cuando hay resultados positivos hasta los conductores de taxi siembran arroz!. Al darse sobreoferta los precios caen y se viene la quiebra masiva. Yo he sostenido que el área sembrada del cultivo en las dos épocas de siembra del año no debería superar las 500 mil hectáreas. Una buena y oportuna directriz desde el Ministerio de Agricultura y la Upra es fundamental para organizar las áreas y evitar esas situaciones. Recuerdo que en el 2021 sembraron 590 mil hectáreas y ahí sucedio la tormenta que les mencioné arriba de esta columna.
En épocas de sobreoferta anteriormente el Idema almacenaba cosechas y lograba estabilizar los precios. Con la liquidación del Idema nació el incentivo al almacenamiento. Este no es otra cosa más que un dinero por mes que se le reconoce al molinero por el almacenamiento de los excedentes, por lo general en el segundo semestre del año que se da la gran cosecha arrocera. En contraprestación, el molinero garantiza al productor un precio mínimo que aseguré al menos cubrir los costos de producción evitando así su quiebra.Desafortunadamente el gobierno de Petro lo eliminó. Es hora de que se revise desde el Ministerio de Agricultura su reactivación o en su defecto la creación de una nueva herramienta para apoyar al productor en épocas de sobreoferta.
Nuestra estructura de costos es más alta que la de países productores de la región como Perú y Ecuador. Aspectos de adecuación de tierras en los diferentes “núcleos ” arroceros, el mal estado de las vías terciarias y en el Tolima principalmente la famosa Tasa de utilización de agua (Tua) de los distritos de riego que cobran las Corporaciones Autónomas Regionales empuja la matriz de costos hacia arriba y deben ser motivo de revisión desde la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra) y desde el gremio si queremos tener una mejor competitividad y a futuro posibilidades de exportación del grano.
La financiación del cultivo con líneas especiales de crédito desde Finagro es fundamental para evitar la que hacen desde los molinos; quienes entre otras cosas aprovechan esto para amarrar a los productores cuando se viene la cosecha. Paralelo a ello deben establecerse también para fomentar infraestructura de secado en las regiones, importante en épocas de sobreoferta pero además para darle valor agregado al producto. Algunos recordarán hace algunos años a Rigoberto Urán invitando a comer arroz!. Sin duda, que desde la pandemia el consumo se ha venido recuperando y aunque el arroz es un producto que todos los días esta en la mesa de los Colombianos es necesario retomar esas campañas de promoción al consumo abandonadas también por el gobierno Petro.
Para nadie es un secreto la puja entre el Presidente de Fedearroz y el Ministro Dangond. Ojo ya el gobierno gano un round en la Andi. Creería que retomar una instancia de concertación como el consejo nacional del Arroz es fundamental sobretodo para retomar el diálogo constructivo entre arroceros y molineros.
Bienvenido el debate público; nos habíamos sentido como una voz aislada en el desierto. Importante no olvidar a esos 13 mil productores que cultivan arroz y a esas 400 mil familias en 210 municipios en 12 departamentos que dependen de la producción de arroz en Colombia. Es por ellos que se deben generar soluciones en medio de las polémicas. El arroz necesita de la mano amiga del estado.