Residentes del Barrio Boston de Sincelejo son atendidos en la Alcaldía. Ante las múltiples situaciones de hurtos a residencias, atracos en la calle, rompimiento de vidrios a los vehículos de los residentes, proliferación de habitantes en condición de calle y recicladores, y los permanentes abusos de los contratistas del I.C.B.F que parquean los vehículos sobre la transversal 32 impidiendo la entrada y salida de los residentes, el alcalde de Sincelejo tomara medidas.
La seguridad ciudadana no se construye con discursos, anuncios ni estadísticas aisladas. Se demuestra en las calles, en la tranquilidad de las familias, en la posibilidad de regresar a casa sin miedo y en la certeza de que las autoridades están presentes cuando los ciudadanos las necesitan. Por eso, lo que ocurre en el barrio Boston de Sincelejo merece una respuesta inmediata, seria y verificable. Sus habitantes están reclamando algo elemental: poder vivir sin temor a ser víctimas de la delincuencia.
En la mañana de este martes 13 de octubre, vecinos de ese sector acudieron a un consejo de seguridad en la Alcaldía de Sincelejo para exponer una problemática que, según sus denuncias, lleva bastante tiempo afectando a la comunidad: atracos a mano armada, hurtos en las calles e incursiones delictivas en viviendas. La pregunta resulta inevitable: ¿dónde está la ciudad segura de la que habla la Administración municipal cuando los residentes de Boston aseguran que no encuentran la tranquilidad que necesitan? No se trata de desconocer los esfuerzos que puedan estar realizando la Policía Nacional y la Alcaldía. Se trata de contrastar esos esfuerzos con la realidad que denuncia la ciudadanía. Si los habitantes sienten que la inseguridad los desborda, las autoridades tienen el deber de escuchar, verificar los hechos y actuar con resultados concretos.
La semana pasada, la comunidad remitió un oficio a la Alcaldía, al comandante del Departamento de Policía Sucre, al comandante operativo y al comandante de la Estación de Policía Sincelejo, con copia a la Personería Municipal. Entre sus solicitudes figuran la instalación de cámaras de vigilancia, alarmas de alerta temprana y una mayor frecuencia de los patrullajes policiales.
El “ratero honrado” regreso con la familia da devolver los docuementos, se quedo con el iPhone y el dinero.
¿Es acaso demasiado pedir medidas preventivas en un barrio que denuncia reiterados episodios delictivos? ¿Cuántas veces deben insistir los ciudadanos para que sus preocupaciones se traduzcan en decisiones efectivas?
alias “,Machete” autor del hurto a una residencia del sector
Uno de los reclamos apunta a recuperar la presencia del policía de a pie, ese uniformado que recorría las calles conocía a los vecinos y contribuía a generar confianza mediante el contacto directo con la comunidad. Los residentes reconocen que circulan patrullas motorizadas, pero cuestionan la rapidez de sus recorridos y la dificultad para identificar a sus ocupantes cuando llevan casco y pasamontañas. La discusión no consiste en descalificar el uso de elementos de protección policial, sino en examinar cómo fortalecer la cercanía, la identificación institucional y la confianza ciudadana sin comprometer la seguridad de los uniformados. La vigilancia debe ser visible, preventiva y eficaz.
Durante la reunión, atendida de manera inmediata por la Alcaldía y promovida por el coronel de la reserva de Infantería de Marina Juan Carlos Guzmán, asesor de seguridad, también se expuso una situación que requiere intervención administrativa: la ocupación de la transversal 32 por vehículos de contratistas del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Según los residentes, los automotores dificultan considerablemente el tránsito de vehículos y peatones durante buena parte del día. La comunidad señala que incluso una pareja de adultos mayores (asistieron a la reunión) encuentra obstáculos para entrar y salir de su vivienda con su vehículo. Por ello, solicitó la intervención de la Secretaría de Movilidad y Tránsito y de la Policía Nacional para recuperar la circulación y garantizar el acceso a las residencias. La situación deberá verificarse y resolverse con medidas ajustadas a la normativa. Pero la preocupación más delicada sigue siendo la seguridad. Los vecinos aseguran contar con registros fotográficos e información sobre una motocicleta presuntamente relacionada con hechos de hurto, sin que hasta ahora conozcan resultados concluyentes. Corresponde a las autoridades establecer si esas evidencias permiten avanzar en las investigaciones y comunicar, dentro de los límites legales, las actuaciones realizadas.
Transversal 32 es el parqueadero de los contratistas del I.C.B.F.
La comunidad también advirtió que algunas viviendas de la calle de los Mangos, cerca de la subestación, habrían sido objeto de hasta cuatro incursiones delictivas, además de otros atracos a mano armada. Son denuncias que exigen atención prioritaria y una evaluación del riesgo en el sector. Boston, además, tiene una ubicación estratégica: la calle 34 funciona como corredor de tránsito entre sectores como los Alpes, Venecia, El Socorro y Florencia, y las vías que conducen hacia el C.C. Guacarí y carretera Troncal. Su proximidad a las sedes de la Alcaldía y la Gobernación hace todavía más legítima la pregunta de sus residentes sobre la capacidad de respuesta institucional. La cercanía geográfica con el poder no garantiza seguridad. La presencia institucional debe sentirse en la vida cotidiana.
vehiculos de contratista del I.C.B.F bloquean las entradas
La reunión del 13 de octubre no puede convertirse en otra jornada de escuchar quejas, levantar actas y regresar a casa con las mismas preocupaciones. Los habitantes necesitan compromisos verificables, responsables definidos, seguimiento a las denuncias y una estrategia de vigilancia ajustada a las necesidades reales del barrio. Al alcalde de Sincelejo, a los mandos de la Policía, a la Secretaría de Movilidad y a las demás autoridades competentes les corresponde demostrar que el reclamo de Boston fue escuchado. No hay que esperar una tragedia para reaccionar. La prevención es precisamente la obligación de actuar antes de que ocurra un hecho que ninguna explicación posterior podrá reparar.
vecinos del Barrio Boston fueron escuchados por el alcalde
Al final de la reunión, los visitantes dieron un parte de tranquilidad por la receptividad de la administración para atender sus quejas y de la inmediata reacción en aras de solucionarlas, en quince días nuevamente estarán de vuelta por invitación del alcalde Yahir Acuña para evaluar las acciones tomadas; mientras, se programaron reuniones entre la comunidad y el comandante de la estación de Policía de Sincelejo, todos esperamos para bien que esta situación mejore. Boston no pide privilegios. Exige seguridad, presencia institucional y respuestas. La ciudad segura no se proclama: se demuestra.