En materia de seguridad ciudadana, las comunidades no solamente necesitan ser escuchadas; también esperan respuestas concretas. Por eso, cuando una solicitud respetuosa encuentra atención oportuna y se transforma en una acción efectiva, lo correcto es reconocerlo. La crítica es necesaria cuando las cosas no funcionan, pero la objetividad periodística también exige destacar las actuaciones positivas de quienes tienen responsabilidades de gobierno. Eso es precisamente lo que hoy manifiestan en el sector de la yt5ransvetrsal 32 del barrio Boston de Sincelejo, donde una preocupación legítima por la inseguridad encontró una respuesta que merece ser reconocida.
Hace menos de 24 horas, residentes de este sector participaron en un consejo de seguridad realizado en la Alcaldía de Sincelejo, al que fueron convocados por el alcalde, con la participación de los asesores de seguridad del despacho y de las autoridades locales. Allí, la comunidad expuso su preocupación por los reiterados hechos delictivos que vienen afectando la tranquilidad de los habitantes: hurtos a residencias, robos de vehículos y atracos a mano armada. La preocupación no era menor. Cuando los delincuentes comienzan a amenazar la tranquilidad de un vecindario, la sensación de inseguridad se instala en las familias, limita sus actividades cotidianas y deteriora la confianza de los ciudadanos en su entorno.
Sin embargo, esta vez la respuesta no se quedó en las palabras ni en los compromisos consignados en una reunión. Como una medida de acción inmediata El alcalde de Sincelejo ordenó la instalación de cámaras de vigilancia en la transversal 32 del barrio Boston. Antes de las siete de la mañana, el señor Samuel Spielberg y su equipo de trabajo ya se comunicaba con los vecinos para socializar la ubicación de los equipos. Antes de las diez, las cámaras estaban instaladas. Menos de 24 horas para pasar de la solicitud a la acción. Ese es el hecho concreto que hoy destacamos.
Señor alcalde, cuando existe voluntad, disposición para escuchar y capacidad de respuesta, los resultados se hacen visibles. La comunidad de la transversal 32 agradece esta atención y reconoce que, al menos en este sector de Boston, la Administración municipal respondió con una celeridad que merece ser puesta en conocimiento de la ciudadanía denotando que hay autoridad y comprometimento con la seguridad. Las cámaras, bajo monitoreo de la Policía Nacional durante las 24 horas, representan una herramienta adicional para la prevención, la vigilancia y la reacción frente a posibles situaciones delictivas. No significa que el problema de inseguridad haya desaparecido ni que un sistema de videovigilancia garantice por sí solo la tranquilidad absoluta, pero sí constituye un avance concreto para los residentes beneficiados. Ahora bien, sería un error pensar que la seguridad es responsabilidad exclusiva de la Alcaldía o de la Fuerza Pública.
La seguridad no tiene dueño: es un compromiso de todos. Así como la comunidad acudió a las autoridades, también debe organizarse, fortalecer sus canales de comunicación, reportar oportunamente cualquier situación sospechosa y adoptar medidas de autoprotección en sus viviendas. Revisar cerraduras, asegurar accesos, mejorar la iluminación, proteger los vehículos y coordinarse con los vecinos son acciones que pueden contribuir a reducir los riesgos. No podemos exigir resultados a las instituciones y, al mismo tiempo, desentendernos de nuestra propia responsabilidad. La prevención comienza también en cada hogar y se fortalece cuando los vecinos actúan unidos, sin reemplazar las funciones que corresponden a la Policía y a las demás autoridades. Lo ocurrido en ese sector del Barrio Boston demuestra, además, la importancia de que los ciudadanos participen en los espacios institucionales, expongan sus problemas con argumentos y hagan seguimiento a las respuestas recibidas.
Hoy reconocemos una gestión puntual que merece destacarse. También esperamos que esta experiencia sirva de referencia para continuar atendiendo las necesidades de otros sectores del barrio que siguen reclamando mayor seguridad. Porque gobernar no consiste únicamente en escuchar las necesidades de la gente, sino en convertirlas, cuando es posible, en acciones oportunas. Desde la comunidad que acudió a su despecho y fue atendida, el mensaje es claro: gracias por escuchar, gracias por actuar y gracias por responder. Cuando la voluntad se convierte en hechos, la comunidad lo reconoce. Y cuando las instituciones y los ciudadanos trabajan juntos, la seguridad deja de ser solamente una promesa y comienza a construirse entre todos