La madrugada de este miércoles 23 de septiembre quedó marcada por una nueva tragedia para la Policía Nacional y para Sincelejo. El patrullero Ader Durán Solórzano Martínez, adscrito a la Estación de Policía Las Delicias, perdió la vida mientras cumplía con su deber y atendía un caso de hurto a un establecimiento comercial. De acuerdo con la información conocida hasta el momento, el uniformado y su compañero acudieron hacia las primeras horas de la madrugada a un sector ubicado en inmediaciones de la avenida Luis Carlos Galán y el barrio La María, donde se reportaba un presunto hurto. Al llegar al lugar, los policías fueron recibidos con disparos. Uno de los proyectiles impactó al patrullero, quien quedó gravemente herido. Sus compañeros reaccionaron de inmediato y lo trasladaron a un centro asistencial de la ciudad. Sin embargo, pese a los esfuerzos médicos, el uniformado falleció como consecuencia de la herida de arma de fuego.
La Policía Nacional confirmó el fallecimiento y expresó su solidaridad con la familia, compañeros y seres queridos del patrullero, destacando su entrega, valentía y compromiso con la seguridad de los ciudadanos. La institución reiteró además que cada agresión contra un uniformado constituye un ataque contra quienes diariamente exponen su vida para proteger a la comunidad. La reacción policial permitió capturar al presunto responsable del crimen. Según información preliminar entregada por las autoridades, al detenido le fue encontrado un revólver calibre 32 con un proyectil, quedando a disposición de las autoridades competentes para el desarrollo de las actuaciones judiciales correspondientes. El hecho vuelve a poner sobre la mesa una realidad que muchas veces pasa inadvertida: detrás del uniforme hay un ser humano, un padre, un hijo, un hermano, un esposo o un amigo que cada día sale de su casa sin tener certeza de si regresará.
El patrullero Ader Durán Solórzano Martínez murió enfrentando una situación de delincuencia mientras cumplía una misión esencial del Estado: proteger la vida, la integridad y los bienes de los ciudadanos. Su sacrificio merece respeto y memoria. También corresponde a las autoridades judiciales esclarecer completamente lo ocurrido, garantizar el debido proceso y establecer las responsabilidades individuales que correspondan. La captura del presunto agresor constituye un primer paso, pero será la justicia la encargada de determinar su responsabilidad penal.
Sincelejo no debe acostumbrarse a que quienes portan el uniforme sean asesinados mientras cumplen su deber. La seguridad ciudadana exige instituciones fortalecidas, policías protegidos y una sociedad que valore a quienes están en primera línea frente al delito. Hoy la Policía Nacional despide a uno de los suyos. Ader Durán Solórzano Martínez cayó en cumplimiento de su deber. Su nombre queda inscrito en la memoria institucional y en la memoria de una ciudad que hoy llora a uno de sus servidores. Paz en su tumba y fortaleza para su familia.
