La controversia entre el presidente Abelardo De la Espriella y el alcalde de Sincelejo, Yahir Acuña, dejó un nombre adicional en el escenario político: Miguel Polo Polo. El exrepresentante a la Cámara fue mencionado por el mandatario sincelejano durante su extensa respuesta a los cuestionamientos formulados por el jefe de Estado en Coveñas y, horas después, salió públicamente a explicar cuál es realmente su relación con el alcalde. El episodio merece ser leído con serenidad, porque una cosa es una relación personal o territorial y otra muy distinta es la existencia de acuerdos políticos. Hasta ahora, lo que está públicamente documentado es que Polo Polo reconoce conocer a Acuña, pero niega haber actuado como emisario de la campaña presidencial de De la Espriella.
Acuña, en su respuesta al presidente, puso sobre la mesa varios nombres. Entre ellos mencionó directamente a Polo Polo: “Pregúntele, señor presidente, a mi buen amigo Polo Polo”, dijo, al referirse a supuestos acercamientos políticos previos. La frase abrió inmediatamente una pregunta legítima: ¿qué papel había desempeñado el excongresista en aquella etapa?
Polo Polo decidió responder. Reconoció el vínculo, pero lo ubicó en un terreno diferente al sugerido por las palabras del alcalde. “Sí, conozco al alcalde Yahir Acuña, somos coterráneos”, explicó, recordando que él es oriundo de Santiago de Tolú y Acuña de Sincelejo. También señaló que durante cuatro años trabajó en el Congreso con Milene Jarava, exesposa del alcalde.
La aclaración más importante llegó después. Polo Polo fue categórico al negar que hubiera recibido instrucciones del actual presidente, de Defensores de la Patria o del Gobierno para establecer alianzas con Acuña. “Nunca he recibido ningún tipo de instrucción (…) para hacer algún tipo de alianza política con Yahir Acuña o con ningún otro agente político”, afirmó. Y definió su relación con el alcalde como “de respeto, cordialidad y de amistad”. Incluso utilizó un argumento políticamente llamativo: “él nunca ha votado por mí (…) ni yo tampoco he votado por él”. Con ello buscó marcar distancia entre conocimiento personal y sociedad política.
El contexto, sin embargo, es imposible de ignorar. De la Espriella cuestionó públicamente a Acuña por sus antecedentes e investigaciones y anunció que protegerá los recursos nacionales destinados a Sincelejo. “Esta plata, señor alcalde, la voy a cuidar”, manifestó el presidente. Acuña respondió denunciando intimidación y reclamando su derecho a la réplica y a la presunción de inocencia.
En política, los nombres pesan y las explicaciones también. Polo Polo hizo la suya: reconoce una relación con Acuña, pero niega haber sido puente de una alianza política. Mientras no aparezcan pruebas que contradigan esa versión, corresponde separar los hechos comprobables de las interpretaciones. El verdadero debate sigue siendo otro: qué ocurrió en Coveñas, qué se dijo antes y qué responsabilidades políticas y administrativas existen alrededor del manejo de los recursos públicos de Sincelejo. Allí está el fondo del asunto. Lo demás, por ahora, es ruido político.