La cifra corresponde a lugares no autorizados que las autoridades revisan en la región de Ática. Dos habían sido clausurados en febrero, según medios griegos. La ley contempla sanciones y posible deportación para operadores extranjeros, pero no existe evidencia de una orden nacional para cerrar 60 mezquitas.
Una afirmación viral sostiene que Grecia cerrará 60 mezquitas en todo el país y deportará a quienes sigan construyendo espacios islámicos sin autorización. La revisión de reportes disponibles muestra que esa versión mezcla una operación de inspección en Atenas con sanciones previstas en la legislación griega.
El diario Kathimerini informó el 26 de febrero que las autoridades inspeccionaban alrededor de 60 lugares de culto en la región de Ática —donde están Atenas y El Pireo— para determinar si operaban sin los permisos requeridos. En ese momento, unos 20 habían sido identificados para posible cierre. Dos espacios ya habían sido clausurados en Atenas. La cifra no corresponde a 60 mezquitas que el Gobierno hubiera ordenado cerrar en todo el país. Un verificador de datos portugués también concluyó que el Gobierno no había anunciado un número concreto de cierres: los 60 eran una estimación de lugares bajo revisión en Ática.
La legislación griega sí permite clausurar espacios de culto que operen sin autorización. Según los reportes, la norma también contempla la revocación del permiso de residencia y la deportación de operadores extranjeros en determinados casos. Eso no equivale a deportar a todas las personas que construyan espacios de culto islámico. Tampoco hay sustento en las fuentes consultadas para presentar la medida como una política oficial “contra la islamización de Europa”. Esa frase es una interpretación política difundida en redes, no el propósito institucional que se desprende de los reportes sobre inspecciones y permisos.