En el Día de la Mujer Policía, Colombia se detiene para reconocer a quienes hacen del servicio una forma de estar en el mundo. Mujeres que visten el uniforme con valentía, disciplina y humanidad, y que cada jornada asumen la responsabilidad de cuidar la vida y contribuir a la tranquilidad de sus comunidades.
Detrás de cada uniforme hay una historia propia. Hay una hija, una madre, una hermana, una compañera; una mujer con sueños, preocupaciones y afectos, que también extraña y espera. Su vocación no la vuelve invulnerable: hace más visible el coraje con que enfrenta los desafíos de su labor sin renunciar a su humanidad.
Hoy abrazamos con especial respeto a las integrantes de la Reserva Activa, que entregaron años de esfuerzo al servicio de la patria y abrieron caminos para quienes continúan esa misión. Y recordamos, con profunda reverencia, a las mujeres policías que perdieron la vida en cumplimiento del deber. Su ausencia permanece en sus familias, en sus compañeros y en la memoria de la institución. Honrarlas exige que su entrega no se olvide.
Este homenaje también nos invita a acompañar a cada mujer policía y a su familia, a valorar su trabajo y a reconocer la dignidad con que sirve. Que Dios las proteja, les dé fortaleza y las acompañe en cada paso.
A todas ellas: gracias por su entrega, su grandeza y el compromiso con que honran el uniforme de la Policía Nacional. Reciban nuestra admiración, respeto y afecto.