El pasado 25 de octubre estuvo de aniversario nuestra policía de transito y Transporte en Colombia, desde esta tribuna periodistica les rendimos un merecido homenaje.
Hay instituciones cuya historia no se escribe en oficinas ni en documentos. Se escribe sobre el asfalto, bajo el sol, entre la lluvia, en las madrugadas y al borde de carreteras donde una decisión puede significar la diferencia entre regresar a casa o no hacerlo.Ese es el camino que ha recorrido durante 71 años la especialidad de Tránsito y Transporte de la Policía Nacional.
El 25 de octubre de 1955 nació la Policía Vial, en una Colombia que transitaba por carreteras muy diferentes a las actuales. Había menos vehículos, menos infraestructura y enormes distancias que superar. Pero existía la misma necesidad que permanece vigente siete décadas después: proteger la vida de quienes se desplazan por los caminos de la patria.
Desde entonces, generaciones de policías han asumido una misión que va mucho más allá de regular el tránsito. Su verdadera responsabilidad ha sido acompañar al ciudadano, prevenir accidentes, auxiliar al viajero, controlar los riesgos de la carretera y garantizar que millones de colombianos puedan llegar a su destino.
En 2006, aquella especialidad adquirió la denominación de Dirección de Tránsito y Transporte de la Policía Nacional, consolidando una estructura que con el paso del tiempo ha debido adaptarse a los nuevos desafíos de la movilidad y la seguridad vial.
Pero hay algo que no ha cambiado: el compromiso de sus hombres y mujeres. Porque detrás de cada uniforme hay una historia humana. Hay policías que permanecen durante horas bajo temperaturas extremas, que enfrentan lluvias torrenciales, que trabajan durante los puentes festivos mientras millones descansan y que, muchas veces, son los primeros en llegar cuando una tragedia ocurre en una carretera.
Mientras las familias emprenden sus viajes, ellos permanecen vigilantes. Mientras unos cuentan las horas para llegar a su destino, otros cuentan los vehículos, revisan las condiciones de las vías, atienden emergencias y buscan evitar que la imprudencia termine convirtiéndose en una noticia dolorosa.
Ese sacrificio pocas veces aparece en las estadísticas. Tampoco se registra allí la historia del conductor que recibió ayuda cuando su vehículo quedó varado; del niño que llegó sano y salvo a su destino; de la familia que pudo continuar su viaje porque un uniformado advirtió a tiempo un peligro en la carretera.
Esas también son victorias. Por eso, celebrar 71 años de Tránsito y Transporte no puede reducirse a recordar una fecha institucional. Es una oportunidad para reconocer una vocación que durante generaciones ha estado al servicio de Colombia.
En cada carretera existe una historia. Y en muchas de ellas también está la presencia silenciosa de un policía de tránsito. Desde las grandes autopistas hasta las vías rurales, desde los corredores turísticos hasta los caminos que conectan pequeñas poblaciones, estos uniformados representan una autoridad que tiene una responsabilidad enorme: proteger la movilidad sin olvidar que cada vehículo transporta algo mucho más valioso que pasajeros.
Transporta sueños. Transporta trabajadores que regresan a sus hogares, familias que se reencuentran, estudiantes, comerciantes, campesinos, turistas y colombianos que simplemente quieren llegar sanos y salvos. Ese es, quizá, el verdadero significado de estos 71 años: comprender que detrás de cada volante hay una vida y detrás de cada vida existe una familia esperando.
A los hombres y mujeres de la Dirección de Tránsito y Transporte de la Policía Nacional, nuestro reconocimiento. Por las madrugadas, por las carreteras interminables, por los momentos difíciles, por las vidas auxiliadas y, sobre todo, por esas tragedias que nunca ocurrieron gracias a su presencia.
Setenta y un años después, el camino continúa. Y mientras Colombia siga avanzando por sus carreteras, habrá un uniforme dispuesto a permanecer allí, haciendo de cada ruta un poco más segura y recordándonos que llegar a casa siempre será el destino más importante.