Hay sentimientos que no necesitan medallas doradas o pergaminos para hacerse visibles, ni uniformes para demostrar que siguen intactos. Hay juramentos que no se expiran con el paso de los años, porque quedaron grabados en el alma de quienes un día decidimos servir a Colombia, incluso a costa de nuestros propios sacrificios. Ser veterano de la Fuerza Pública es llevar en el corazón una historia de disciplina, honor, sacrificio y amor por la patria que no termina cuando llega el retiro. Por eso, hoy, desde la reserva, levanto mi voz para abrazar con profundo respeto y admiración a todos los veteranos de toda Colombia, sin distingo de fuerza, grado, especialidad o lugar de servicio, pero en especial a los del departamento de Sucre.
¡Feliz Día del Veterano!
A quienes vestimos el uniforme del Ejército Nacional, a los hombres y mujeres de la Armada de Colombia que navegaron nuestros ríos y mares, a los integrantes de la Fuerza Aerea Colombiana que surcaron los cielos y a los miembros de la Policía Nacional que entregaron sus capacidades, su juventud y, muchas veces, la tranquilidad de sus familias al servicio de los colombianos: esta fecha nos pertenece a todos. Cada institución tiene su historia, sus tradiciones y sus misiones, pero compartimos una misma esencia: el compromiso de servir, la disciplina del deber cumplido y el orgullo de haber contribuido a la defensa de nuestra nación. Caminamos llanuras interminables, escalamos montañas que parecían tocar el cielo, cruzamos trochas, soportamos noches de frío, jornadas de calor inclemente y largas ausencias familiares. Navegamos ríos, recorrimos costas y mares, y surcamos los aires con la responsabilidad de proteger una nación que muchas veces dormía mientras nosotros permanecíamos de servicio. En cada puesto de guardia, en cada patrullaje, en cada operación y en cada misión cumplida hubo algo más grande que una orden: el compromiso de servir a Colombia.
Detrás de cada uniforme también hubo una familia que aprendió a esperar, una madre que elevó sus oraciones, una esposa que asumió ausencias, unos hijos que crecieron entre despedidas y reencuentros, y unos compañeros que se convirtieron en hermanos de vida. Por eso, en esta celebración, el homenaje debe extenderse también a nuestras familias, porque ellos también compartieron los riesgos, las incertidumbres y los sacrificios de una vocación que nunca fue individual.
La Ley 1979 del 25 de julio de 2019, conocida como la Ley del Veterano, representa un reconocimiento del Estado colombiano a quienes han servido a la patria en la Fuerza Pública. Su espíritu reivindica la memoria, el honor y la dignidad de los veteranos, así como la necesidad de promover medidas de bienestar para ellos y sus familias. Sin embargo, reconocer al veterano no puede reducirse a una ceremonia anual, una fotografía protocolaria o un discurso de ocasión. El verdadero homenaje se demuestra con respeto permanente, oportunidades, atención a sus necesidades y cumplimiento efectivo de las garantías establecidas en la ley. Porque el veterano no pide que le rindan honores todos los días. Pide que no olviden su historia, que valoren su experiencia y que comprendan que detrás de cada cana, cada cicatriz y cada recuerdo existe una vida dedicada al servicio. La gratitud nacional debe expresarse en hechos, no solamente en palabras.
Hoy, quienes integramos la reserva seguimos siendo ciudadanos comprometidos con Colombia. Nos quitamos el uniforme de servicio activo, pero no renunciamos a nuestros principios. Desde nuestros hogares, nuestras profesiones, las organizaciones de veteranos y reservas, los espacios comunitarios y las iniciativas de seguridad y convivencia, continuamos aportando experiencia, conocimiento y vocación de servicio. La reserva no es el final de una historia; es una nueva etapa en la que la disciplina se convierte en ejemplo y la experiencia en una herramienta para construir país.
Sincelejo rinde homenaje a sus veteranos. En la capital sucreña, la conmemoración del Día del Veterano tendrá lugar este 9 de octubre con una programación de reconocimiento y gratitud. A las 7:00 de la mañana se celebrará una eucaristía en la Catedral San Francisco de Asís; posteriormente, a las 8:00 de la mañana, se realizará una ofrenda floral en el parque Santander. La jornada continuará con la entrega de reconocimientos a un grupo de veteranos del departamento de Sucre. Los actos serán presididos por autoridades administrativas, civiles, militares y policiales quienes junto con los veteranos de las distintas instituciones de la Fuerza Pública, de las asociaciones conformadas en el departamento, independientes y sus familias. La presencia de estas autoridades y de quienes compartieron la vida militar constituye una oportunidad para reafirmar que el servicio a la patria merece memoria, respeto y reconocimiento. Que esta celebración sea mucho más que una fecha en el calendario. Que sirva para estrechar los lazos entre generaciones, para enseñarles a nuestros jóvenes el valor del deber y para recordarles a los colombianos que la tranquilidad de una nación también se ha construido con el sacrificio silencioso de miles de hombres y mujeres que un día portaron uniforme y armas de la república.
A mis compañeros de armas, a quienes marcharon conmigo y a quienes sirvieron en otras fuerzas, les envío un saludo fraterno, con la marcialidad de siempre y la emoción de quien sabe que la verdadera camaradería no conoce fronteras institucionales. A quienes ya partieron a la eternidad, nuestro recuerdo agradecido; a quienes continúan entre nosotros, mi abrazo de hermano y veterano. Que Dios bendiga a cada veterano de Colombia, proteja a nuestras familias y conceda fortaleza a quienes todavía llevan sobre sus hombros las huellas de una vida de servicio. El uniforme puede descansar en el armario; el honor permanece en el alma. La vida militar puede quedar atrás como profesión, pero el compromiso con Colombia sigue marchando en el corazón. ¡Honor y gloria a nuestros veteranos! ¡Honor a quienes sirvieron, respeto a quienes sirven y memoria eterna a quienes ofrendaron su vida por la patria!
¡Feliz Día del Veterano de la Fuerza Pública de Colombia!
Por Silverio José Herrera Caraballo